jueves, 23 de enero de 2020

ACTIVIDADES SEMESTRALES


ACTIVIDADES DE NAYELI MORA HERNÁNDEZ DEL CURSO DE ENTORNOS VIRTUALES DE APRENDIZAJE 



Actividades del bloque I


Actividad 1. Entornos virtuales de aprendizaje 

Actividad 1. Los ambientes virtuales de aprendizaje 

Actividad 2. La educación en línea: una perspectiva basada en la experiencia de los países 

Actividad 3. Plataformas virtuales 

Actividades del Bloque II



Actividad 1. Canales de comunicación 

Actividad 2. Ambientes virtuales de aprendizaje (AVA)

Actividad 3. Modelo de comunicación virtual para AVA



Actividad 4. Google Classroom




EXPOSICIÓN DE STORYBIRD EN BINAS:
Nayeli Mora Hernández
Paulina Moctezuma Lozano


martes, 15 de octubre de 2019

Cuestionario

CON BASE A LAS LECTURAS DE TEORÍA EDUCATIVA, LEER CON ATENCIÓN  Y ELEGIR LA RESPUESTA CORRECTA

cuestionario

lunes, 7 de octubre de 2019






                            GRAMSCI: EDUCACIÓN Y HEGEMONÍA 




Resultado de imagen para imagenes GRAMSCI: EDUCACIÓN Y HEGEMONÍA

                         Antonio Gramsci (1891-1937),

Antes de adentrarnos en el análisis del pensamiento pedagógico de Antonio Gramsci (1891-1937), es necesario hacer un comentario sobre las fuentes que hemos utilizado. De la amplia producción escrita dejada por Gramsci (sorprendente, por otra parte; considérese que en los prácticamente diez años que median entre su detención y posterior encarcelamiento, y su muerte en 1937 acumuló más de tres mil páginas manuscritas), abundan las antologías. La más completa de las que tenemos en castellano se la debemos a Manuel Sacristán;1 por lo que al problema de la educación se refiere, la antología más exhaustiva es, sin duda, la de Giovani Urbani;2 aunque no tan exhaustiva como ésta, la preparada por Mario A. Manacorda3 es la suficientemente completa como para no omitir ningún punto fundamental relativo al problema educativo tal y como se lo planteo Gramsci. Puesto que esta antología recoge los textos fundamentales que componen otras publicaciones gramscianas, por ejemplo Los intelectuales y La organización de la cultura, no debe extrañar que nos basemos prácticamente en ella, aunque por supuesto se tienen en cuenta textos no presentes en estas antologías y que son presentados por algunos de los estudiosos del pensamiento pedagógico de Gramsci.4.
Al anterior se debe añadir otro comentario, relativo al estudio que viene a continuación. Aunque quizás hubiese sido más lógico, de acuerdo con la obra de Gramsci, estructurar de otra forma este apartado, hemos preferido respetar el criterio seguido hasta ahora y proceder de lo más general a lo más concrete, aunque ella implique que en algún momento deba «forzarse» un poco el análisis para ajustarlo a este esquema. No obstante, el esquema adoptado tiene su lógica y, en principio, no tiene por qué ser ni más ni menos válido que otros. Debe tenerse en cuenta que aquí no se pretende otra cosa que estudiar con cierto detenimiento el pensamiento pedagógico de Gramsci, marcando, de manera especial, los planteamientos originales y que aportan una nueva perspectiva al problema que nos ocupa en este trabajo; si el propósito fuera más amplio, la exposición debería haberse perfilado de forma distinta, por supuesto.

I. EL lugar de Los problemas pedagógicos en el pensamiento de Gramsc.


Resultado de imagen para imagenes problemas pedagogicos

 Antonio Gramsci es un clásico marxista contemporáneo. Si en sus escritos apenas aparece la palabra «marxismo» se debe a que la censura carcelaria fascista le obligó a buscar expresiones «neutras» en las que se camuflasen conceptos marxistas o revolucionarios. De entre esas expresiones, la de filosofía de la práctica (o filosofía de la praxis) es una de las que se han consagrado y generalizado después. De los múltiples aspectos de esta filosofía de la praxis, nos conviene resaltar aquí uno que es subrayado repetidamente por Gramsci y del que él saca constantemente consecuencias: la unión que existe y debe existir entre teoría y práctica, entre conceptualización y acción; como el mismo Gramsci escribe, la filosofía de la praxis «es una filosofía que es también una política y una politica que es también una filosofía» Al anterior se debe añadir otro comentario, relativo al estudio que viene a continuación. Aunque quizás hubiese sido más lógico, de acuerdo con la obra de Gramsci, estructurar de otra forma este apartado, hemos preferido respetar el criterio seguido hasta ahora y proceder de lo más general a lo más concrete, aunque ella implique que en algún momento deba «forzarse» un poco el análisis para ajustarlo a este esquema. No obstante, el esquema adoptado tiene su lógica y, en principio, no tiene por qué ser ni más ni menos válido que otros. Debe tenerse en cuenta que aquí no se pretende otra cosa que estudiar con cierto detenimiento el pensamiento pedagógico de Gramsci, marcando, de manera especial, los planteamientos originales y que aportan una nueva perspectiva al problema que nos ocupa en este trabajo; si el propósito fuera más amplio, la exposición debería haberse perfilado de forma distinta, por supuesto. I. EL lugar de Los problemas pedagógicos en el pensamiento de Gramsci5.

Ello quiere decir que la filosofía de la praxis pretende no solo interpretar la realidad, sino también modificarla, planteándose la tarea de llevar a cabo una transformación que implique no a unos grupos sociales limitados, sino a extensas masas humanas. Como lo indica Gramsci, a la necesidad de conectar teoría y praxis, la filosofía de la praxis responde negando el desarrollo de la filosofía a través de una pura dialéctica conceptual y asumiendo la transformación de las situaciones históricas; desde este punto de vista, la conquista de la realidad económica, propuesta como un objetivo prioritario de esta transformación, va más allá de esa realidad económica y abre las puertas a un nuevo hombre, a una nueva moralidad, a una libertad nueva.

Si hacemos estas precisiones es porque nos interesa, de entrada, señalar la enfatización gramsciana del «momento» práctico incoado en la filosofía de la praxis. Esto es así hasta el punto de que esta enfatización puede ser considerada, como Sacristán lo hace, definitoria de la obra —y la vida— de Gramsci: «del mismo modo que Marx no ha sido economista, ni historiador, ni filosofo, ni organizador, aunque aspectos de su “obra” se puedan catalogar académicamente como economía, historia, filosofía, organización político- social, así tampoco es Gramsci un critico literario, un critico de la cultura, un filosofo o un teórico político. Y del mismo modo que para la obra de Marx es posible indicar un principio unitario —aquella “unión del movimiento obrero con la ciencia”— que reduce las divisiones especiales a la función de meras perspectivas de análisis provisional, así también ofrece explícitamente la obra de Gramsci el criterio con el cual acercarse a la “obra” integra para entenderla: es la noción de práctica, integradora de todos los pianos del pensamiento y de todos los pianos de la conducta»6.

1. EL interés de Gramsci por la pedagogía

Resultado de imagen para imagenes 1. EL interés de Gramsci por la pedagogía



Grande fue la preocupación de Gramsci por los problemas educativos en general, sobre todo, aunque no exclusivamente, en los difíciles años de su «oprimida madurez» (Manacorda); esta preocupación tenia una doble motivación: familiar, por un lado, y de investigación teórico-práctica, por otro. La constante preocupación por la educación de sus hijos Delio y Giulano, tan presente en las Cartas de cárcel a su familia, se enlaza y entremezcla con el problema de las instituciones escolares y el de las orientaciones pedagógicas del Estado socialista. Si la preocupación por la educación de Delio y Giuliano aparece profusamente en sus cartas, Gramsci manifiesta explícitamente su preocupación por los problemas escolares en una carta dirigida a su mujer (14-XII-31) en la que le escribe: «la cuestión escolar me interesa muchísimo;. 1. EL interés de Gramsci por la pedagogía7.

Si a nivel «molecular» las indicaciones de Gramsci son con frecuencia concretas, precisas, de detalle, a nivel general su gran mérito habría que verlo, como lo hace Manacorda, en haber individualizado los verdaderos problemas y haber propuesto líneas de investigación verdaderamente positivas, así como en haber situado el problema en su justo lugar; creemos, con Manacorda, que la investigación de Gramsci tiene «esa verdadera concreción que consiste no en el diseño de tal o cual esquema didáctico u organizativo, sino en la comprensión de la complejidad de los problemas pedagógicos en el conjunto de los problemas culturales y políticos, inherentes a la convivencia humana» sin duda alguna, este interés hay que verlo en su preocupación más general por la reforma intelectual y moral de la sociedad, que ocupa tantas páginas de su obra8.

Siendo evidente la crisis del mundo de la educación, lo que interesa especialmente es, como Giovanni Urbani lo señala, el criterio de interpretación de esa crisis, pues ese criterio se convertirá en el principio de su superación. A este respecto, «Gramsci ve en la crisis de la escuela creada por el Estado liberal el reflejo de la crisis estructural de la sociedad y de su principio ideal-cultural. Mas precisamente, insiste en el hecho de que son las exigencias del desarrollo técnico-productivo, con sus complejas repercusiones sociales, las que han disuelto la validez del principio pedagógico-organizativo de la “escuela tradicional”». 2. La crisis educativa y su marco Una de




 2. La crisis educativa y su marco.

Resultado de imagen para imagenes de crisis educativa


 Una de las motivaciones del interés de Gramsci por los problemas pedagógicos hay que verla en su conciencia de la crisis que atravesaba la escuela de su tiempo, a todos los niveles, crisis que debe situarse en la más amplia de la cultura burguesa, de la que la educación es un efecto; crisis, por una parte, que se hacia evidente por doquier a través del tremendo clasismo que dominaba la organización de la escuela, pensada por los burgueses para sus hijos, y a través de la valoración misma del proceso educativo y del planteamiento de la enseñanza, abandonados por el Estado burgués a manos de burócratas que hacían y deshacían a su antojo y de ministros de educación elegidos a tenor de la rivalidad de partidos y sin otro criterio que el de buscar la composición equilibrada de los gabinetes ministeriales. Crisis que alcanzaba a la misma Universidad Popular, de la que Gramsci decía que no era ni universidad ni popular, que nunca había sido una institución viva que diese respuesta a necesidades populares concretas y que, viciada por su origen burgués, respondía a un confuso criterio de beneficencia y humanitarismo que confundía lo cuantitativo con la cualitativo y que creía que era suficiente con repartir nociones a espuertas para aumentar la avidez de cultura del pueblo.

Siendo evidente la crisis del mundo de la educación, lo que interesa especialmente es, como Giovanni Urbani lo señala, el criterio de interpretación de esa crisis, pues ese criterio se convertirá en el principio de su superación. A este respecto, «Gramsci ve en la crisis de la escuela creada por el Estado liberal el reflejo de la crisis estructural de la sociedad y de su principio ideal-cultural. Mas precisamente, insiste en el hecho de que son las exigencias del desarrollo técnico-productivo, con sus complejas repercusiones sociales, las que han disuelto la validez del principio pedagógico-organizativo de la “escuela tradicional9.
El mismo Urbani ha destacado que la politica es el centro de la experiencia real de Gramsci y la categoría fundamental de su pensamiento. Para comprender en su justa medida el interés de Gramsci por los problemas educativos y culturales, hay que relacionarlos con el problema político. Siendo perfectamente consciente de que los problemas pedagógicos, lejos de ser exclusivamente problemas didácticos, están estrechamente enlazados con problemas culturales y políticos más amplios, la conexión en la obra de Gramsci entre pedagogía y politica es muy estrecha, tanto como la que establece entre crisis educativa y crisis politica: «la crisis del programa y de la organización escolar —escribe Gramsci—, es decir, de la orientación general de una politica de formación de los modernos cuadros intelectuales, es en gran parte un aspecto y una complicación de la crisis orgánica más comprensiva y general»10. Problema social y político, el de la educación no debe dejarse solo al arbitrio de los pedagogos, pero tampoco puede confiarse para su solución en una politica educativa estatal que se limite a construir escuelas y promulgar leyes ajenas a la realidad social y politica y a las verdaderas necesidades populares. En consecuencia, la valoración gramsciana de la crisis educativa plantea el problema más amplio de la reforma cultural, estrechamente ligada a la transformación socio-politica y económica: «¿puede haber —se pregunta Gramsci— una reforma cultural, es decir, elevación social de las capas deprimidas de la sociedad, sin una precedente reforma económica y un cambio en la posición social y en el mundo económico? Por eso, una reforma intelectual y moral no puede sino estar ligada a un programa de reforma económica, a más bien, el programa de reforma económica es precisamente la forma concreta con que se presenta toda reforma intelectual y moral»11
Puesto que el socialismo es, según la expresión de Gramsci, una visión integral de la vida, con una filosofía, una mística y una moral especifica, es necesaria la elaboración de una cultura socialista con claros objetivos socialistas. Entre dos, el de impedir que la cultura sea un privilegio privativo de las clases dominantes: en primer lugar, siendo los impuestos directos pagados por el proletariado, es una injusticia que las enseñanzas media y superior, que se pagan con esos impuestos, puedan ser frecuentadas sólo por los hijos de la burguesía; en segundo lugar, es injusto que el Estado pague con el dinero de todos la enseñanza de los hijos mediocres de la burguesía y excluya a los hijos capaces de los proletarios. Otro objetivo de la educación socialista, otro problema que debe resolver, es el del papel del intelectual en la nueva cultura, en especial en su relación con las masas no intelectuales a, para expresarlo en términos más próximos al planteamiento gramsciano, con las masas no profesionalmente intelectuales (tal como lo ve E. Garin, este es uno de los grandes problemas de Gramsci: «el de la cultura y del hombre de cultura en la vida política, especialmente, el problema de la posición que ocupa el intelectual en la batalla por el socialismo y cómo debe entenderse el trabajo intelectual; más aún, desde qué perspectivas hay que ver el nexo entre las fuerzas reales, las relaciones sociales históricamente determinadas, y las ideas, concepciones del mundo, elaboraciones teórica6.

 El moderno Príncipe debe y no puede no ser el portavoz y el organizador de una reforma intelectual y moral, lo cual significa además crear el terreno para un desarrollo ulterior de la voluntad colectiva nacional-popular lucia el cumplimiento de una forma superior y total de civilización moderna»15
Este es, en nuestra opinión, el marco en el que debe situarse la preocupación de Gramsci por los problemas pedagógicos y educativos. Por la hasta aquí escrito es posible que se haya hecho ya evidente que, en último término, de lo que se trata es de crear una nueva politica y una nueva pedagogía de acuerdo con las auténticas necesidades de la sociedad; se trata, en definitiva, de crear una alternativa pedagógica, una escuela alternativa proyectada hacia una sociedad alternativa. Hay que ver en esta tentativa el empeño gramsciano en la política y en la práctica, empeño que, como hemos señalado, caracteriza su pensamiento y su vida.


II. Cultura, intelectuales y «bloque histórico» 

Resultado de imagen para imagenes de CULTURA INTELECTUALES


De entre los problemas que antes hemos señalado como motivo de reflexión y búsqueda, vamos a tratar aquí algunos de los que son más de estructura general, reservando para los puntos siguientes los que se refieren ya a problemas más concretos de educación y de contenidos y organización de la enseñanza. Las cuestiones que nos proponemos examinar en este punto constituyen una de las preocupaciones centrales del pensamiento de Gramsci y tienen una indudable trascendencia, tanto desde el punto de vista del análisis como desde el punto de vista táctico y programático.



La preocupación de Gramsci por buscar una respuesta a las necesidades y demandas culturales de las clases trabajadoras, del movimiento obrero, le obliga a empeñarse en la búsqueda de una cultura nueva que llegue a convertirse en hegemónica, es decir, que llegue a desbancar a la vieja cultura producto del Estado burgués. Lo primero es romper con el significado del concepto mismo, con lo que la palabra cultura representa en ese Estado, y redefinir el término de acuerdo con los objetivos propuestos: «hay que deshabituarse y dejar de concebir la cultura como saber enciclopédico, en el que tan solo se ye al hombre bajo la forma del recipiente que hay que llenar y atiborrar de datos empíricos, de hechos mortificantes y sin hilvanar que él podrá después encasillar en su cerebro como en las columnas de un diccionario para después poder responder, en cada ocasión, a los distintos estímulos del mundo externo (...). La cultura es algo muy distinto. Es organización, disciplina del propio yo interior, es toma de posición de la propia personalidad, es conquista de una con-ciencia superior, por la cual se llega a comprender el propio valor histórico, la propia función en la vida, los propios derechos y deberes». Este es, en nuestra opinión, el marco en el que debe situarse la preocupación de Gramsci por los problemas pedagógicos y educativos. Por la hasta aquí escrito es posible que se haya hecho ya evidente que, en último término, de lo que se trata es de crear una nueva politica y una nueva pedagogía de acuerdo con las auténticas necesidades de la sociedad; se trata, en definitiva, de crear una alternativa pedagógica, una escuela alternativa proyectada hacia una sociedad alternativa. Hay que ver en esta tentativa el empeño gramsciano en la política y en la práctica, empeño que, como hemos señalado, caracteriza su pensamiento y su vida. II. Cultura, intelectuales y «bloque histórico» De entre los problemas que antes hemos señalado como motivo de reflexión y búsqueda, vamos a tratar aquí algunos de los que son más de estructura general, reservando para los puntos siguientes los que se refieren ya a problemas más concretos de educación y de contenidos y organización de la enseñanza. Las cuestiones que nos proponemos examinar en este punto constituyen una de las preocupaciones centrales del pensamiento de Gramsci y tienen una indudable trascendencia, tanto desde el punto de vista del análisis como desde el punto de vista táctico y programático.

 1. La cultura
Resultado de imagen para imagenes de CULTURA 


La definición gramsciana de cultura enfatiza otros aspectos. El primero de ellos es el de la formación y robustecimiento del yo, el de la afirmación de la personalidad; a este propósito, Gramsci escribe: «el supremo problema de la cultura consiste en adueñarse de nuestro propio yo trascendental, en ser, al mismo tiempo, el yo de mi propio yo (...). Si no nos comprendemos perfectamente a nosotros mismos, no podremos conocer verdaderamente a los otros»;. El viejo concepto mecanicista de cultura no era sino un elemento más de los que marginaban a una parte de la población mientras privilegiaba a otra; es el caso del «estudiantillo que sabe algo de latín y de historia», o el caso del «abogadillo que ha logrado arrancar su titulo a la desgana y a la situación de “coladera” universitaria», citados ambos por Gramsci en el mismo pasaje en que ha definido la cultura; el estudiante o el abogado así equipados se consideran superiores, distintos y todo porque son capaces de crear, con su barniz de inteligencia, una distancia entre ellos y los demás; pero esto, concluye Gramsci, no es cultura, sino pedantería. Esta falsa cultura debe ser completamente eliminada en una concepción socialista de la cultura que, como tal, debe estar fundamentada sobre la esencial igualdad de los hombres y que debe ser el fundamento de una futura república democrática.
17 por otro lado, conocerse a sí misma quiere decir ser uno mismo, ser dueños de nosotros mismos, diferenciarnos, salir del caos, ser un elemento de orden...»18
En la definición de cultura anterior, por otra parte, queda también señalada la oposición de Gramsci hacia el naturalismo espontaneista, sea de carácter romántico a positivista; como tendremos ocasión de ver más abajo, si se dejase a la naturaleza